The Kinks – The Kinks Are the Village Green Preservation Society

“For me, Village Green Preservation Society is Ray’s masterwork. It’s his Sgt. Pepper, it’s what makes him the definitive pop poet laureate”.
Pete Towshend, 2004.

Quince historias que hablan sobre la vida cotidiana en una simpaticona aldea de la campiña inglesa que se resiste al acoso de la modernidad. Los retratos de los distintos personajes, las relaciones entre ellos y con la aldea, tocan las materias más comunes de la vida social, pero en particular hablan de nostalgia y de la idealización de los tiempos pasados.

4648.jpg

1.- Realmente no es fácil escoger para reseñar un álbum de The Kinks. Tantos y tan buenos discos han hecho durante una carrera larga y gloriosa como pocas. De entrada y poniendo las cartas sobre la mesa, diré sin vueltas ni rodeos que son mi grupo británico favorito – junto con The Beatles, claro – de los nacidos en el 60. Pero no tengo más remedio que señalar que la categoría de Raymond Douglas Davies como escritor de canciones me parece muy superior a la de John Winston Lennon y James Paul McCartney. En realidad compite en otro campeonato. Davies está más cerca de un Dickens en lo minucioso y penetrante de sus retratos; de un Chesterton en la agudeza de su mirada y su sentido del humor; de un Thackeray en su visión irónica, crítica y distanciada de la sociedad…….. Y no, lo anterior no es una exageración ni una barbaridad. Lo cierto es que en el liviano mundo del pop, a menudo insoportable de pura intrascendencia, no abundan los personajes como Davies. Con su talento, su afilada pluma para escoger las palabras adecuadas y su prodigiosa capacidad de observación.

Las fotografias, viñetas, perfiles y descripciones de personajes, barrios, paisajes, modos de vida, clases sociales, modas, etc., de las Islas Británicas, llevadas a cabo durante más de cuarenta años por Ray Davies le sitúan, con toda justicia, como uno de los más eminentes analistas de las cuatro últimas décadas de esa sociedad, y por extensión (vía Imperio), de las sociedades del llamado mundo civilizado. Al modo de un testigo atento, sardónico, imparcial, truculento a veces, preciso siempre, nos ha dejado un minucioso reportaje de los excesos, manías, singularidades, pautas…. de los habitantes de éste mundo absurdo durante el siglo XX. Si dentro de un siglo, alguien estudia el comportamiento, la composición o el estilo de  nuestra sociedad durante el período, pongamos entre 1960 y 1990, es muy posible que encuentre una gran ayuda en las mordaces, detallistas y sagaces canciones de Ray Davies.

Como breve muestra: ¿qué obra ha descrito con mayor agudeza el Swingin’ London de mitad de los sesenta que el “Somethin’ Else by The Kinks”; las virtudes, defectos, mitos y fantasías de la clase media que el “Face to Face”; los lazos familiares indestructibles, la solidaridad de la clase trabajadora, las delicias del pub, las mitificadas ciudades del otro lado del Atlántico que “Muswell Hillbillies”; la rapacidad, codicia y avidez del capitalismo que “Preservation Act.1”; las repercusiones para el ciudadano medio de la caída del mito del Imperio Británico que “Arthur”; la idiosincrasia del rígido y peculiar sistema de educación británico que “Schoolboys in Disgrace”; el travestismo más o menos cabaretero de “Lola”? Y podríamos seguir y seguir…….

Y musicalmente, nómbrenme otro grupo que haya recogido tal variedad de estilos: rock, pop, hard-rock, blues, music-hall, r&b, country…… Es realmente difícil encasillar  en un único género a The Kinks. La prueba es que los rockeros lo consideran suyos casi tanto como los poperos. Y todos tienen razón. Siempre han hecho a contrapié la música que se les ha antojado, variando sin cesar, nunca a favor de corriente, varios pasos por delante o por detrás de lo que la moda dictaba. Por eso nunca han logrado ser eso que otros grandes grupos han logrado representar: la quintaesencia de un estilo. Demasiada dispersión a veces es perjudicial. En cualquier caso han sido pioneros de muchas tendencias: broncas descomunales en las giras, destrozos de hoteles, ingentes cantidades de alcohol y sustancias prohibidas, desmesurada utilización de groupies, celos, odios y peleas fraternales…….que más tarde hemos visto convertidas en señas de identidad por Led Zeppelin, Sex Pistols, Oasis, y cientos de grupos más.

Si la brillantez de los restantes miembros del grupo dista mucho de la de los componentes de The Beatles o The Rolling Stones, donde los egos chocaban por fuerza, esa es otra razón de peso para admirar aún más a Ray Davies, que ha llevado sobre sus hombros, casi en exclusiva, la responsabilidad del liderazgo necesario para sobrevivir tantos y tantos años. Y eso a pesar de ese aspecto, a veces de una indolencia exagerada y una aparente estupidez. Pero su talento se ha impuesto a cualquier otra consideración y todavía se encuentra en activo, bien que con una menos perceptible capacidad para captar el signo de los tiempos, pero con arrestos suficientes para ejercer de narrador y anecdotario viviente de toda una época. En cualquier caso, bastante más de los que pueden ofrecer muchos de sus colegas, cegados ante la posibilidad de exprimir la gallina de los huevos de oro, a base de ignominiosas giras de vejestorios ávidos de dólares.

kinks_bp.jpg

2.- Lo que me invita a decantarme por éste álbum en concreto es la deliciosa anomalía que supuso su publicación en las postrimerías de 1968. Apenas un año después del “Sgt. Pepper’s Lonely Heart Club Band” y el “summer of love”, aún en plena vorágine psicodélica, las extensas e interminables jam-sessions, virtuosismo instrumental de supergrupos tipo Cream; con las prédicas de paz y amor flotando en el ambiente, las drogas, el amor libre….; con la situación política estallando en revueltas en París, California, México, etc….., el muy anacrónico Davies se descuelga – nunca mejor dicho – con una obra conceptual sobre las tradiciones, placeres y miserias de la clase media británica. Y no sólo en un sentido crítico; da la sensación de que al bueno de Ray le encantan muchas de esas viejas formas y le molesta su desaparición, lo que no excluye, sino todo lo contrario, que las contemple con su lúcida mirada, la de un impenitente cronista, la de un observador nato insobornable e implacable.

Todos los tópicos, lugares comunes y sambenitos que nos vienen a la cabeza cuando pensamos en los británicos, encuentran acomodo en el tema que da título al álbum: la cerveza de barril, los parques municipales, los pasteles, la mermelada de fresas, Sherlock Holmes, Fu-Manchú, Drácula y Moriarty, las tazas de porcelana, la virginidad, el té, el comercio, los muebles, etc., en una muestra de talento descomunal para el manejo de la más fina ironía compatible con una apenas disimulada nostalgia. Después de éste prólogo que sitúa con exactitud british – como no podía ser menos – las coordenadas del disco, estamos ya preparados para asistir estupefactos y anonadados al magistral despliegue de tipos, situaciones, episodios, etc., que transcurren por las restantes catorce canciones Aquí están, mezclados como en un imposible cóctel sin nombre, los viejos recuerdos, la inocencia del tiempo pasado, la desaparición de ciertas formas de vida y la emergencia de otras, cuentos, malévolas fábulas, impagables descripciones, etc., y todo sin aditivos, conservantes ni colorantes. Pura quintaesencia.

Vemos a Walter, aquél individuo inocente y soñador, devenir en un confortable burgués. Y a Johnny Thunder, el resistente soñador que declara ingenuamente que el sistema no podrá doblegarle. También hay espacio para atinadas reflexiones sobre esa captura del instante y su fijación en la memoria que representan tanto el clásico álbum de fotos familiares – ese que todos nos hemos visto obligados a ver una y otra vez – en “Picture Book” como la obsesión por sacar fotografías de todo y en todas las situaciones posibles en “People  Take Pictures of Each Other”.

¿Y qué decir de esa entrañable oda a los viejos ferrocarriles británicos de vapor (en la misma onda de la maravillosa comedia “Las aventuras de un pequeño tren” de Michael Crichton) que es “Last of The Steam-Powered Trains”?  En “Big Sky” podemos interpretar que se trata de una demoledora referencia al Ser Superior que gobierna despreocupado la vida de la gente anónima y sencilla o simplemente una referencia al río de la vida que transcurre plácidamente envolviendo quehaceres y tareas cotidianas.

Para finalizar la cara A, “Sitting By The Riverside” es otro de esos magistrales cantos a la indolencia, a la pereza, al puro hedonismo marca de la casa (este tema está siempre presente a lo largo de la carrera de Davies), como el maravilloso e inolvidable “Too Much on My Mind” o la mítica “Sunny Afternoon”.

Comienza la cara B con reminiscencias de la inquietante fantasía orwelliana en “Animal Farm”, con un tratamiento más amable del tema, menos fiero que en la dylaniana “Maggies’s Farm”. Con “Village Green” aparece una nostálgica oda a los tiempos que no volverán, tratados con un cariño y mimo exquisitos no exentos de cierta ironía. Y “Startruck”, con su preciso detalle de las luces y las sombras de la popularidad y la fama, prefigura en cierta forma la que será una de sus más inmortales canciones (Celluloid Heroes).

Por su parte, “Phenomenal Cat” representa o bien una descomunal broma o bien una malvada referencia a las huellas del Imperio Británico en el planeta Tierra. Davies recurre en “All Of My Friends Were There” a la universal sensación de bochorno y sentido del ridículo cuando en determinadas situaciones, y ante una multitud de testigos, hacemos el ídem sin remedio. En “Wicked Annabella” asistimos a un cuento más o menos gótico en la más pura tradición narrativa y oral británica. Y por último, antes de finalizar el álbum con la ya mencionada “People take…”, encontramos en “Monica” una lúcida mirada a esa prostituta al mismo tiempo tierna y desdeñosa, que nos endulza y amarga la vida alternativamente.

3.- Elogio de la brevedad: En estricta aplicación de la máxima gracianesca, de las quince canciones tan sólo “Last of  The Steam-Powered Trains” supera los cuatro minutos y “Animal Farm” los tres minutos. El resto forma un homogéneo grupo de miniaturas compactas y absolutamente deliciosas. Los textos están a una altura realmente notable: atención al detalle, dosis justa de acidez y nostalgia en el tratamiento de los temas, habilidad en el manejo de las distancias; o sea un Ray Davies en plena posesión de sus recursos narrativos. La música fluye con una naturalidad pasmosa: guitarras acústicas, teclados (por allí anda el imprescindible e incombustible Nicky Hopkins), una sección rítmica precisa y contenida, detalles de armónica, etc.,  forman uno de los más completos y mágicos discos de los 60.

Hagan la prueba: comparen éste álbum con el 90% (y me quedo deliberadamente corto) de los discos del período y díganme, por favor, si hay uno sólo que haya resistido el paso del tiempo con mayor donaire, gracia y hermosura. Mí respuesta es clara, son contados con los dedos de una mano. Estas canciones son intemporales y seguirán sonando hasta el infinito y más allá.

¿Hagamos una rectificación historica?, demosle bola a los Kinks de una vez por todas…

Anuncios

~ por fvguerino en febrero 27, 2008.

2 comentarios to “The Kinks – The Kinks Are the Village Green Preservation Society”

  1. Yo les doy bola…..son mi grupo favorito, y eso q los descubri solo el año pasado en la radio de casualidad. The village green preservation society es bello…..simplemente bello. Ni pensa si es mi album favorito…tods me encantan. Q pena q no sea muy conocido, pero eso le añade un sentimiento de joya misteriosa al disco q es un poco agradable.

  2. De mis discos favoritos, cuando lo escuché me volví fanatico de esa joya atemporal.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: