Scarlett Johansson – Anywhere I Lay My Head

Alguien dirá “pastelero a tus pasteles” pero creo sinceramente en la diversificación. Creerse el cuento es importante para moverse, y es bueno moverse, lo que vale para todos, incluído una marca llamada Scarlett Johansson. Lo suyo incluso interpretándose como capricho de artista tirado a lo alternativo tiene su mérito más allá de su salto de musa a sirena. Hay un imaginario que busca reinterpretar (literalmente) y su objeto pudo, en algún nivel, cumplirse.

Anywhere I Lay My Head impide descifrar si acá hay una real o simulada admiradora de Tom Waits. Ella pudo nunca en su vida haber tomado un disco de él, ignorando la importancia del tono en su carnosa voz en cada canción, en cada relato macabro; o también buscar un sonido parecido a la banda sonora de Lost in Translation. Sin embargo, y con total desprejuicio, hace paso al lado a tales elementos imposibles de reproducir por cualquiera sino él y le busca dar una identidad propia acorde a sus armas. La Johansson no es Elizabeth Fraser, pero a lo menos ella o su productor Dave Sitek se dió cuenta que dentro de su falencia se podría generar una atmosfera sugerente, la cual en temas como la que pone título al disco logra a cabalidad.

En verdad, su voz es lo de menos. Aquí los porotos se los gana Dave Sitek. Si ya sabíamos de su maestría en el impresionante Return to Cookie Mountain, en Anywhere I Lay My Head la cantidad de detalles incorporados, como una mandolina o la forma de generar ondas de ruido blanco, es apabullante y sumamentente sotisficada. En temas como el single “Falling Down” nada se sobrepone, todo está dentro de una lógica de la canción cubierta. Como él no hay tipos que tengan visiones tan frescas e ingeniosas.

Pero como la producción de Sitek puede generar piezas de evocadora nostalgia, también cae en la redundancia típica del dream-pop. Desgraciamente pasa mucho, lo cual termina opacando una bastante arriesgada mirada al cartálogo de Waits. Decir que es plano me parece inapropiado porque éste como en cualquier otro disco del género su belleza está en rincones tan ocultos que costará más de una escucha prejuiciosa sacarlos a la luz.

Si el disco no funciona, y queda claro en varios momentos de extrema palidez pasa, es más por una media estética que por la cuidada producción o la voz de la Johansson. Puede ser innecesario, pero aun así es curioso y no molesta, salvo que se tenga algún prejuicio previo. Es disco es lo que las posibilidades dentro del estilo entregan, y entendiendo la complejidad de las canciones de Tom Waits, Anywhere I Lay My Head no se siente tan perdido. A lo menos es mejor que cualquier cover de Waits que se encuentre en YouTube.

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~ por fvguerino en mayo 21, 2008.

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