David Bowie – Low

Los genios suelen revelarse muchas veces a luz de una propuesta o fenómeno musical concretos, ya sea bajo la máscara de un estilo, de una moda que consigue calar en el gran público, por una inventiva desbordante, por un alto nivel transgresión (tanto musical como artística) o por todas esas cosas a la vez. Y ahí tenemos un auténtico ejército de grupos que desde la Islas Británicas han ido jalonando el camino del rock con una serie interminable de hits pegajosos de esos que no pueden dejar de asociar a esa gran juerga que te pegaste, a esa chica que te sacaba de tus casillas, a esos años de locura, risas y sueños. Pero será porque uno se va haciendo algo mas maduro que estos discos como “Low” aparecen de pronto como grandes aciertos que no se presentaron como tales hace algún tiempo.

Reconozco que mi contacto con los dos discos que David Bowie grabara en Berlín con el gran evangelizador de la electro, Brian Eno, se ciñó durante mucho tiempo al también fantástico álbum ““Heroes”” y mi acercamiento a “Low” fui siempre infructuoso por la poca calidad de mi reproductor de CD’s portátil que leía MP3 y el ensordecedor y desproporcionado tráfico de Santiago. Sin embargo una vez resueltos esos pequeños problemas técnicos y con la ayuda de la tranquilidad porteña por fin pude disfrutar de esta pieza esencial de electro-rock de vanguardia del 77.

Si, he dicho bien. El año del 77 fue el año del punk y todos recordamos con gozo a los Sex Pistols, a los Ramones y a todos su grupos bastardos en mayor o menor medida. Sin embargo bajo la gran superficie de éxito impuesta por esta rama del rock se estaba desarrollando todo un proceso de gestación de una cultura underground que se expresaba masivamente a ritmo de “God Save the Queen”, pero que también decidió generar productos más intelectualizados y de mayor peso creativo. De ello se encargarían las que a la postre han sido reconocidas como las grandes cabezas del glam: Iggy Pop con su espectacular “The Idiot“; Brian Eno, con el menos agraciado aunque bastante particular “Before and After Science” y David Bowie con este fantástico y espectacular “Low”.

La referencia en los tres casos fue el uso de nuevos medios de expresión que recogían algo del glam y los pasaban por un filtro de electro más o menos sutil, en el de Iggy Pop es casi inapreciable mientras que en los otros dos tiene un gran peso específico. Sin embargo el producto conseguido en cada caso fue ciertamente diverso, “la Iguana” dejaría impregnada un estética de afección y vodevil indeleble e inimitable (salvo por Tom Waits), Eno y Bowie decidieron en Berlín forzar la máquina de pop/rock llevándola a verdaderos límites expresivos.

Deteniéndonos en la andadura de Bowie por Berlín, hay que hacer referencia a uno de los típicos cambios de humor que a este hombre le daban por aquella época que le hacían redescubrirse como un genio exuberante en cualquier rama de pop/rock. El genio de Brixton decidió embarcarse a Alemania  luego de encontrarse sofocado por las drogas, es acá donde se encuentra con el excéntrico Eno y el tímido Fripp  (quienes viajaron para trabajar en la con los productores y genios del Kautrock y la electronica) en una especie de viaje hacia los lugares más recónditos e inaccesibles de las posibilidades que la incipiente electrónica daba a los creadores que en ella quisieran adentrarse. Y de ahí salieron “Low” y “Heroes”.

Es difícil hablar de uno sin referir al otro. Estos dos discos tienen una extraña ligazón fruto de su estética y su concepción. En ambos casos se recurre a una primera cara pegajosa y de típica canción de éxito de los setenta que el saber hacer de Eno deconstruye sutilmente y que la voz de Bowie rescata cuando es necesario. Ahí tenemos “Sound of Life” el auténtico single del disco que refleja desde un principio esta dualidad entre el típico discurso glam y los efectitos marca Hammond disparados aquí y allá. Así la primera cara da como resultado un extraño cóctel nunca antes escuchado que aprovecha para sacarse de la manga dos temazos aparte del antes citado: “Sound and Vison” y “Always Crashing in the Same Car”. Sin embargo de pronto aparece el 7º tema, “A New Career in a New Tow” avisa al oyente de que la segunda cara no va ser tan usual como esperara, eso si, lo hace de una forma amable con un sutil tono de ambient que la banda recupera a lo “Here Come the Warm Jets“. Pero el espejismo dura poco, los últimos cuatro temas del disco darán un toque experimental y realmente transgresor a la par que bello y onírico, de un modo en que “Heroes” no lo consigue. “Warsawa” se muestra como un canto fúnebre de un épica lejana y profunda a la vez que emotiva, así como á la Vangelis en “Blade Runner”. “Art Decade” es sin duda la pieza experiemental por excelencia, con unos pequeños retazos de viento madera y viento metal, retoma de un plomazo un cierto toque de Claude Debussy que nunca se esperaría en un disco de estas características (¡bravo Mr. Eno!). Y de aquí saltamos a la isla en la que se perdió Steve Reich con “Weeping Wall”, ofreciendo un tema de rock progresivo en clave minimalista. Por último “Subterraneans” pone un broche de oro insuperable con un tema espectral y onírico que parece inventar a Dead Can Dance o a Sigur Rós antes de tiempo.

Extraño producto para un año como el 77, pero que demuestra de veras el gran valor que tuvo la explosión creativa acaecida en aquella fecha, siendo el reflejo de las nuevas inquietudes hacia los medios electrónicos de un modo realmente serio y convincente, que los 80’s desvirtuaron en gran medida. Este disco se muestra como una clara obra maestra de los últimos episodios de pop/rock experimental de la década de los 70 (progresivo en ciertos casos) que reivindicaban Robert Fripp (en los diversos y variopintos proyectos en los que trabajó), el ya mencionado productor de esta obra Brian Eno, o el inclasificable y mutante Robert Wyatt (a parte de una lista interminable de grupos de los que no daré cuenta para no suscitar envidias, XD). Pero mira hacia delante con un acierto pasmoso, dejando reflejado desde las corrientes góticas de colectivos pegados al apocalyptic folk y el industrial más ”light” (Death in June, Current 93 o Dead Can Dance), hasta el synth-pop de los ochenta (Depeche Mode, New Order) y el más actual; además de ser mentor el art-pop de finales de los 70 e inicios de los 80 (Talking Heads) Se ubica así en un extraño cruce de caminos en el que el underground campaba a sus anchas por las calles, nacido de un cambio generacional que el punk canalizó, pero en el que el fantasma de lo que se recordaría como los 70 dejaba una espesa niebla que no dejaba ver lo que se avecinaba. Una joya de tiempos algo turbios.

P.D: Lo unico “penca” del disco son los sonidos tipo Mario Bros de “What in the World” vistos con perspectiva resultan una cagada, aunque algo razonable y casi cómica.

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~ por fvguerino en septiembre 6, 2008.

2 comentarios to “David Bowie – Low”

  1. tu “PD” GUATEO PESADO!

  2. Low, me parece un disco en la carrera d Bowie sensacional, pero el cual en el su firma incuestinable SE HACE NOTAR POKITO.La gran genialidad d este album esta en las manos d ese gran musico k es l sr.ENO,Bravo bravisimo.Yo n particular me kdo con ls primeros albunes d Bowie k SON MAGISTRALES…MORALEJA…ENO A TUS TECLADOS Y BOWIE A SER “BOWIE”.

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