Begotten

begotten

Ver Begotten es de esas experiencias que se aman o se odian, pero también hay puntos medios: te paras y te vas, no aguantaste ver la película entera (es como escuchar un disco de sunn o))), lo mismo), y es que este film experimental desafía nuestra capacidad de morbo, de la aceptación de la oscura, tenebrosa, macabra y extremadamente cruda selección de escenas que están destinadas a priori a estremecer y aterrorizar al espectador.

La consistencia del film viene dada por dos largas y estructuradas secuencias, la primera “el nacimiento” donde algo que podemos identificar como Dios da a luz de sus entrañas al ser humano, para dar paso a “la vida” en donde el hombre es atormentado por simbolismos. La forma en que se grabó la película también es poco convencional, usando un impactante blanco y negro sobreexpuesto (que a la larga termina perturbando la vista) acompañado de toques de negativismo en superposición y un granulado tan expresivo que te hace mierda la retina. Olvidate de bandas sonoras o diálogos, todo full ambient, lo que se escucha es lo que esta pasando.

Sin duda un postulado casi indigerible del cine experimental, las escenas son fuertes, irreales, sugestivas y terroríficas, la sensación de desconcierto es evidente, las interpretaciones in situ son realmente complicadas y no fueras por las pistas del final (los valiosos nombres de personajes: “Dios suicidándose”, “Madre Tierra” e “Hijo de la Tierra”) nos vamos todos a la mierda tratando de descifrar este misterio caótico de película.

“Postulado un nuevo lenguaje de construcción espacio temporal, experimentación muy bizarra, un montaje muy bien logrado, junto con la fotografía. Un film extraño y que seguro a pocos agradara.”

Trailer:

Para hacer honor a la verdad, debería comenzar diciendo que Begotten fue la experiencia cinematográfica más avasallante de mi vida. De hecho, me resulta imposible transmitiros algo que hay que ver para creer, algo que sólo puedo describir como una experiencia subjetiva que apela directamente a las vísceras y al subconsciente. Las imágenes nos atraviesan y no estamos seguros de si hemos visto lo que creemos haber visto, ni siquiera sabemos cómo se han formado en la córnea imágenes que jamás han aparecido en el film. Nunca percepción y observación han estado tan sutilmente separadas en el cine. Begotten es un film a palpar.

A nivel argumental, podría decirse que es una interpretación sobre el ciclo de creación, muerte y regeneración del Mundo que tanto la naturaleza, como dioses y humanos llevamos a cabo en el tiempo mítico. Se me excusará si omito mayores detalles al respecto, pero es que si no fuera por los nombres de los personajes que leemos al final [dígase: “Dios suicidándose”, “Madre Tierra” e “Hijo de la Tierra”] Begotten es humus del caos, una invitación descarnada e irresistible a la especulación [ya está, ha quedado registrado.]

En cuanto al prodigio formal que esta ópera prima supone, hay que admitir que trasciende todas las técnicas tradicionales de hacer cine. Edmund Elias Merhige [quien no sólo dirigió el film, si no que lo produjo, editó y fotografió durante cuatro trabajosos años de su vida] ha postulado un nuevo lenguaje de construcción espaciotemporal, recurso que retomaría nueve años más tarde en su film “La sombra del Vampiro”, donde tiempo mítico y real conviven en el espacio de un set de filmación. Con maestría, dota a su film de un aura mística a través de capas de abstracción que impone desde el montaje [descansado, en detrimento de los movimientos espasmódicos de los actores a 20 cuadros por segundo], una banda sonora totalmente carente de música y diálogos [pero que lo dice todo con una efectividad conmovedora al trabajar con sonidos provenientes, en general, de fuentes no-diegéticas] y una fotografía que merecería un análisis aparte, pero que a grandes rasgos podría resumir de impactante blanco y negro sub o sobreexpuesto, con fantásticos toques de negativos en superposición y un granulado tan expresivo que se hace tumor en la retina.

En sus mejores momentos, Begotten provoca las mismas sensaciones de hiperrealidad que todos hemos experimentado en alguna noche febril [y hablo de 42º para arriba]: lo que percibimos está amplificado, distorsionado, cobra una quinta dimensión y se vuelve torturante a la vez que cautivador descubrir la fuente de esta invasión íntima a la que la razón no puede filtrar de ningún modo. Sí, ya, parece que me estoy dejando llevar. Pero no. Merhige utiliza la lógica y – si se me permite la expresión – la estética del sueño febril para volvernos el estómago de adentro hacia fuera y aún así, nos obliga a mantener la mirada fija en la pantalla sin pestañear un segundo… como aquél que no puede apartar los ojos de un horrible accidente de coches en la carretera.

Las consecuencias de este film pueden ser fantásticas como desastrosas, pero como toda consecuencia sólo puede evaluarse en retrospectiva [¿o no?]. Lo cierto es que los efectos secundarios de este indescriptible viaje llamado Begotten dejarán resaca durante varios días. Daos por advertidos.

Ficha técnica
Dirección: E. Elias Merhige
Guión: E. Elias Merhige
Productores: E. Elias Merhige
Director de Fotografía: E. Elias Merhige
Dirección de Arte: Harry Duggins
Sonido: Evan Albam
Actores: Brian Salzberg | Donna Dempsey | Stephen Charles Barry

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~ por fvguerino en enero 27, 2009.

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