Joan Manuel Serrat – Mediterraneo

“Es hermoso partir sin decir adiós”

El mayor y gran peligro que acecha a un clásico es su invisibilidad.

Como pertenecen a la humanidad más allá de religiones, ideas y razas, se opaca su transversal belleza; como ya hemos visto y oído varias, bastantes, muchas, demasiadas veces, creemos ya nos han dicho todo, o creemos todo lo que han dicho de ellas, ¿ya no tienen nada que ofrecernos?.

¿Para qué contemplar otra vez “Las Meninas”, “La Muerte de Marat” o “Las Señoritas de Aviñon”?, ¿Para qué escuchar nuevamente “El  Rito de la Primavera”, “La Flauta Mágica” o “Las Variaciones de Goldberg”?, ¿Para qué releer “Don Quijote de la Mancha”, “La Odisea”, “Popol Vuh” o “En busca del Tiempo Perdido”?, para que, si son grandes obras de la CULTURA, cultura con mayúsculas, ¿para qué?, si ya se situaron sin discusión alguna en el Olimpo.

Lo mismo ocurre a menudo con la denominada cultura “popular”. Ocurre con “Casablanca”,”El Padrino”,”El Chachal de Nahueltoro”,”It’s a Wonderful Life” o con “Kind of Blue”, “Revolver” o “A Love Supreme”.

¿Por qué?, Porque cada relectura, cada audición, cada mirada, nos revelan más sobre nosotros mismos, que toneladas de productos que nos bombardean cada día, en cualquier lugar. Porque se dirigen directamente al ser humano, a la médula personal y a la vena colectiva.  Y a ésta selecta categoría también pertenece el “Mediterráneo” desde hace ya 40 años.

En 1971, Serrat ya gozaba con una carrera notable, en catalán. Dio el salto hacia el español y dentro de su entorno politizado, el régimen lo vetó, hecho que le otorgó gran popularidad en latinoamerica, desde Mexico hasta Chile. Luego de grabar adaptaciones de poemas de Antonio Machado, repitió con “Mi Niñez”, preámbulo perfecto para lo que sería una de las mayores obras de la música popular en España, que puede parangonarse, sin desdoro alguno, con las grandes obras de Georges Brassens, Jacques Brel o Léo Ferré.

Todas las canciones, absolutamente todas (Mediterráneo, Aquellas pequeñas cosas, La Mujer que yo Quiero, Pueblo blanco, Tío Alberto, Qué va a ser de ti, Lucía, Vagabundear, Barquito de papel y Vencidos) son patrimonio de los que las han hecho suyas, de los que se lo merecen, de los que se identifican con su ímpetu, sus ganas de vivir, su alegría, su belleza, su capacidad de emocionar en apenas 33 minutos y 53 segundos. Supo reconciliar extremos en un equilibrio que pocos han logrado. Populista pero inteligente, literario y musical, supo hablar de su terreno y del de los demás al mismo tiempo. Poco importa lo pesada que es la orquesta en la que se forjó para producir el disco cuando en “Lucía” es capaz de concentra la obsesión romántica de toda una vida en un doloroso suspiro, en “Mediterráneo” la intensidad y el orgullo de pertenencia, o el peligro de la nostalgia en “Aquellas pequeñas cosas”.

Por eso “Mediterráneo” es un clásico. Intemporal. Nada más y nada menos.

“Soy cantor, soy embustero
Me gusta el juego y el vino
Tengo alma de marinero
Que le voy a hacer, si yo
Nací en el Mediterráneo”

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~ por fvguerino en agosto 15, 2010.

Una respuesta to “Joan Manuel Serrat – Mediterraneo”

  1. oie el qliao excesivo pa dar referencias

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