Danse Macabre

“Zig y zig y zig”, la cadenciosa muerte llama,

con el talón de su pie, a una tumba.

La muerte, a media noche,

baila, “Zig y zig y zag”, sobre su violín.

El viento invernal sopla y la noche está sombría.

Se escuchan los gemidos de los tilos.

En la oscuridad se ve a los blancos esqueletos

correr y saltar bajo sus mortajas…”

La Europa del medioevo fue cuna de un sin fin de mitos, leyendas y supersticiones, estas en su mayoría surgen desde la incorporación al cristianismo de ritos, creencias y mitologías paganas. Es durante este trayecto se concretiza (y unifica) la imagen de la muerte europea.  Aunque  la muerte ha sido personificada por un sin fin de culturas desde la Gorgona etrusca hasta el heraldo germánico,  la religión católica nunca tuvo una personificación formal de ella y tampoco es mencionada formalmente en ninguno de los escritos bíblicos (más allá del libro de las Revelaciones) lo más cercano a una personificación de la muerte es el polifuncional arcángel Miguel por el lado de Dios y Samael por el lado de los “malos”. El hecho de no tener una figura clara para la muerte, generó una inclusión en las diversas culturas que ya tenían asimilada una, acto seguido cual “globalización” se dio pie a un proceso de unificación popular, a espaldas de las directrices de la iglesia.

Thanatos II, Jack Maleczewski

Dada la fuerte influencia Helénica, el primer paso en este proceso de personificación, fue unir las imágenes de Tánatos (la muerte no violenta) y las Keres (espiritus de la muerte sanguinaria), así tenemos una muerte global, que ya no es diferenciada en la forma en que llega.  El judaismo, que contaba con seis ángeles para la muerte aporta con las imágenes de Gabriel (muerte sobre los Reyes), Kapziel (muerte sobre los jovenes), Mahhit (muerte sobre los niños) y Hamah (sobre las hombres y bestias), el único relegado es Mashbir (muerte sobre los animales) ya que el impulso católico indica que los animales no tienen alma.  Al unificar a todos estos ángeles tenemos como resultado una muerte que no distingue entre niños y reyes, jóvenes y adultos,  hombres y mujeres.

Tenemos ahora una imagen de la muerte transversal, que no distingue personas ni formas, hemos formado el primer componente ideológico de la muerte, aquella que le llega a todos de igual manera. De manera lateral, la muerte se consolida como un ente neutro, es decir, independiente de las figuras de bien (Dios) y mal (Satán), funcionando como cual Caronte transportando las almas desde la tierra al purgatorio.

Una vez consolidado el modus operandum de la muerte, viene una formulación no trivial: La personificación. Sin duda la muerte clásica es la heredera de la imagen de Ankou, surgida en la Francia bretona. El folkloriste Anatole Le Braz nos la describe de la siguiente manera:

El Ankou es el obrero de la muerte (oberour ar maro). El último fallecido del año en una parroquia cualquiera se convierte en el Ankou de esa parroquia durante el año siguiente. Si en un año determinado hay más defunciones de lo habitual, se dice del Ankou:

War ma fé, heman zo eun Anko drouk (“Cielo santo, éste es un Ankou cruel”).

 

Ankou

Muchos describen al Ankou como un hombre muy viejo y delgado, con los cabellos largos y blancos y un gran sombrero de fieltro negro. Otros aseguran que tiene la forma de un esqueleto envuelto en un sudario, cuya cabeza gira constantemente sobre sí misma en lo alto de la columna vertebral a fin de poder otear de un solo vistazo toda la región que se le ha encomendado recorrer.

En uno y otro caso, el Ankou tiene en la mano una guadaña, que difiere de las guadañas normales en que su hoja está vuelta hacia afuera y no hacia dentro. De este modo el Ankou no la hace regresar a él cuando siega; contrariamente al uso de todos los segadores de heno y cosechadores de trigo, él la arroja hacia adelante

La imagen de Ankou es fuertemente aceptada como la de la muerte, también encontramos a la muerte en forma de mujer recurrente en la Europa Oriental (Semirc: muerte en polaco es un sustantivo femenino) o la imagen de Morrigan (la reina de la guerra) para los Celtas e inclusive en la lengua hispana, mientras que en algunas zonas de Alemania y en especial en la cultura anglo-sajona tenía una connotación masculina.

 

Angel of Death, Evelyn De Morgan_

Si bien, es posible hacer distinciones de género en estas imágenes de la muerte, las dos ampliamente dibulgadas, ambas junto a la inclusión islámica de Azrael (arcángel de la muerte) constituyen el cimiento para la personificación  del Ángel de la Muerte o La Muerte, este ente de capucha y guadaña, angelical y temible,  cuyo rostro es tan difuso e intimidarte como su presencia, que con indiferencia e igualdad, captura almas y las deposita en el purgatorio.

Un hecho importante, y que instaura definitivamente esta personificación es la llega de la Peste Negra, donde la muerte ya no ronda sino que vive en Europa, pasando por su velo a Reyes y Esclavos, creyentes y paganos, ancianos e infantes, realizando una fiesta en su honor o su Triunfo, como lo describiese Hieronymus Bosch en su famoso lienzo. La muerte danza campante por Europa y no quedan más alternativas que esperar la vida eterna o celebrar esta macabra equidad.

 

Danse Macabre

La muerte, era parte del diario vivir del hombre medieval, por lo que no es de extrañar relatos como el contenido en la alegórica  “Danza Macabre”, que en la noche de todos los santos, la muerte llamaba a los muertos de sus tumbas para bailar mientras tocaba su violín, dentro de los personajes usuales de este baile se encuentran un Papa, un Rey, un Labrador y un Joven, quienes vienen a fomentar la imagen de la muerte como transversal y se burla de la vida terrenal banalizandola ,  y sus orígenes se postulan a partir de textos de un sermón ilustrado, pasando luego a ser un poema ampliamente difundido y versionado.  En este baile, los esqueletos danzan hasta el amanecer, cuando deben regresar a sus tumbas, para volver al año siguiente.

En 1875, el compositor frances Camille Saint-Saës publicó una pieza musical empapada de este relato, la Danse Macabre, la cual da inicio con un arpa repitiendiendo 12 veces la misma nota, D, que significa las 12 campanadas de media noche, con el cual llega el tritono o “acorde del Diblo”, prohibido en la edad media y degastado por el metal, para introducirnos de lleno en la danza incandescente de la muerte, quien toca a gusto su violín de hueso de manera tanto ascendente como descendente, una vez que todos los comensales están dispuestos, se forma la orquesta, paseando por interludios de vals y energéticos ascensos de la “muerte”, quien con un pianissimo (representando el amanecer) convida  a sus  invitados a la tumba. Para mí, la mejor composición de Saint-Saës, por encima de “Le Carnaval des Animaux”, por su frescura y dinamismo.

El Triunfo de la Muerte

El Triunfo de la Muerte, Bosch

El Triunfo de la Muerte, Bosch

 

Der Tod und das Mädchen (Death and The Maiden)

 

Der Tod und das Mädchen

Der Tod und das Mädchen

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Durante el Renacimiento, diversos motivos eran aledaños a la muerte, entre ellos el creado por Hans Baldung Grien: Der Tod und das Mädchen,  el cual toma una escena de la Danse Macabre,  donde la muerte toma posesión de una joven,  Matthias Claudis hace alusión a este acto en el poema del mismo nombre:

“Vorüber! ach, vorüber
Geh, wilder Knochenmann
Ich bin noch jung, geh, Lieber!
Und rühre mich nicht an.”

“Gib deine Hand, du schön und zart Gebild,
Bin Freund und komme nicht zu strafen.
Sei guten Muts! Ich bin nicht wild,
Sollst sanft in meinen Armen schlafen.”

Traducción

Joven:

“Pasa de largo ¡ay! pasa de largo,
tu, esqueleto salvaje.
Todavía soy joven, vete, querido,
y no me toques.”

Muerte:

“Dame la mano, hermosa y dulce criatura,
soy un amigo y no vengo a castigar.
Has de estar de buen humor. No soy un salvaje,
dormirás plácidamente en mis brazos.”

Esto sirvió de inspiración para Franz Schubert quien en 1824 retomó este motivo, y compuso una deslumbrante obra para cuarteto de cuerdas, simplemente HERMOSO!

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Parte 5

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~ por fvguerino en enero 26, 2011.

2 comentarios to “Danse Macabre”

  1. Has tocado temas muy interesantes receientemente. Saludos.

  2. Linda introducción a Schubert.

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